Hijo mío, está atento a mi sabiduría, Y a mi inteligencia inclina tu oído,
Una palabra de luz
para cada camino.
Encontrá un pasaje, explorá las Escrituras y dedicá un momento a la Palabra.
Proverbios · Capítulo 5
Para que guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.
Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;
Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como espada de dos filos.
Sus pies descienden a la muerte; Sus pasos conducen al Seol.
Sus caminos son inestables; no los conocerás, Si no considerares el camino de vida.
Ahora pues, hijos, oídme, Y no os apartéis de las razones de mi boca.
Aleja de ella tu camino, Y no te acerques a la puerta de su casa;
Para que no des a los extraños tu honor, Y tus años al cruel;
No sea que extraños se sacien de tu fuerza, Y tus trabajos estén en casa del extraño;
Y gimas al final, Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,
Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión;
No oí la voz de los que me instruían, Y a los que me enseñaban no incliné mi oído!
Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.
Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo.
¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas?
Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo.
Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud,
Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre.
¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?
Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas.
Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado.
El morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura.
Versículo
del día
Una pausa para reflexionar, renovar la esperanza y encontrar inspiración en la Palabra.
17/10/2026Los hijos de Sobal: Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam. Los hijos de Zibeón: Aja y Aná.
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Antiguo Testamento
“Encomienda a Jehová tu camino,
y confía en él; y él hará.”